"El llamado síndrome de París, designa una aguda perturbación psíquica que afecta sobre todo a los turistas de Japón. Los afectados sufren alucinaciones, desrealización, despersonalización, angustia y síntomas psicosomáticos como mareo, sudor o sobresalto cardiaco. Lo que dispara todo esto es la fuerte diferencia entre la imagen ideal de París, que los japoneses tienen antes del viaje, y la realidad de la ciudad, que se desvía completamente de la imagen ideal. Se puede suponer que la inclinación coactiva, casi histérica, de los turistas japoneses a hacer fotos, representa una reacción inconsciente de protección que tiende a desterrar la terrible realidad mediante imágenes. Las fotos bonitas como imágenes ideales blindan a estos turistas de la sucia realidad"
Este texto es un fragmento de En el enjambre, el último ensayo publicado en español del filósofo heideggeriano Byung Chun-Han. Volvía a casa ayer del Parque del Retiro en mi longboard cuando a la altura del Museo Reina Sofía, justo en el momento en el que yo avanzaba sobre las dos ruedas delanteras de la Landyachtz Loco 37 (nose-manual one foot), vi de reojillo que una chica me tiraba una foto con su móvil. Mi primera reacción fue de desagrado, mira tú la tía esta, me dije, pero conforme iba alejándome de ella empecé a darle vueltas al asunto: ¿y si la foto mola? No tengo muchas fotos patinando (suelo huir de los objetivos), y éste es un truco bonito; además, el hecho de que me haya pillado callejeando y no en el spot del Ángel Caído le da un plus. Lo trasheriza. Más o menos eso pensé, pero sin proposiciones ni palabras ni nada. Así que di media vuelta, esta vez sobre las dos ruedas traseras (manual), y me acerqué a ella. "Hola, he visto que me has hecho una foto, ¿me la puedes pasar?" "Claro." La foto había salido movidísima, pero aun así registraba el truco. Y a mí, con un poco de imaginación, se me reconocía. Con el archivo ya en mi poder abrí el Instagram, lo pasé por un filtro y lo compartí; también en Facebook. Como leyenda puse algo así como que este truco era el más zen de todos, cosa que siempre he pensado, y dicho, aunque hay que tener en cuenta que esta acepción de zen que yo utilizo para hablar de movimientos realizados sobre una tabla con cuatro ruedas, evidentemente, no tiene mucho que ver con el significado real de este término. Imagino una línea infinita sin obstáculo alguno y una concentración total: nose-manual one foot. ¿Qué prefieres que alguien te grite un yeeeeah!! cuando clavas un truco o que alguien le dé al me gusta cuando publicas una fotografía en una red social clavando un truco?
La foto era pachanguera. La realidad de ese instante a un pie y dos ruedas era mucho más rica. La foto, lejos de representar una realidad optimizada, devaluaba la realidad. La foto no hacía que este truco brillara, al contrario, lo volvía mate, triste, sucio, sin gracia.Y, sin embargo, ahí estaba, ocupando dos muros virtuales, recibiendo me gustas y corazones.
¿Qué se puede decir de esto? ¿Que las imágenes no solo vienen a maquillar la realidad? ¿Que hay una necesidad de comunicar en imágenes lo que hacemos a lo largo del día aunque las imágenes no le hagan justicia a lo que hacemos? ¿Que toda esta avalancha continua de fotitos tiene que ver con una hipertrofiada necesidad de reconocimiento y que es más fácil captar la atención de la gente mediante imágenes digitalizadas, aunque sean una mierda de imágenes, que mediante la realidad tout court? ¿Será que la gente está más abierta al otro frente a la pantalla del ordenador que frente al otro de carne y hueso? ¿Será que necesitamos constatar continuamente mediante el feedback virtual que estamos vivos y que hacemos las cosas que hacen los vivos porque no andamos muy seguros de ello? La explicación de optimización de lo real, en todo caso, se nos queda muy, pero que muy, corta.
En las últimas semanas, no me preguntéis por qué, ha proliferado en mi muro compartido (últimas noticias) de Facebook un número inusual de publicaciones contra el maltrato animal. Por otro lado, llevamos unos cuantos años sin parar de expresar en las redes sociales el amor que sentimos por nuestras mascotas. Desde las impúdicas denuncias del horror: fotografías de prácticas aberrantes donde una representación descarnada de la crueldad te obliga a retorcer el cuello asqueado mientras te preguntas sobre lo idóneo de mantener en tu lista de amigos a semejantes hardcoretas (ese exceso de morbosidad), hasta juegos en cadena consistentes en colgar fotos de animales de aspecto gracioso, pasando por emotivos vídeos en los que perros abandonados y enfermos son recogidos y milagrosamente curados por veterinarios supermajos, fotos de animales que se parecen a personas famosas, fotos de animales en vías de extinción, fotos del perro de papá en todas las posturas posibles y de gatos filtrados de Instagram. No se puede negar que la presencia de imágenes de animales en nuestras pantallas es profusa. Estados donde se condena con tono beligerante actividades tan reprobables como la caza furtiva de elefantes (lejos) o la tauromaquia (cerca), se lamenta la extinción definitiva del rinoceronte negro (tres años después) o se celebra con efusión la prohibición del Tribunal de la Haya de cazar ballenas en La Antártida (hace dos días). De toda esta avalancha audiovisual de buenas intenciones para con los animales y compadreo estético entre especies se podría deducir que existe una mayor sensibilidad, al menos por la parte que le toca a mis allegados virtuales -los trescientos o por ahí que detento- por los problemas relacionados con el trato que mantenemos con esos seres sintientes que no forman parte de nuestra especie, aunque la mayoría, que yo sepa, sigue comiendo, y comprando, carne procente de granjas industriales.
Ya lo escribió hace cuarenta años (¡cuarenta!) Peter Singer, en ese mustaco titulado Liberación Animal:
"Protestar por las corridas de toros en España, porque coman perros en Corea del Sur o por la matanza de crías de focas en Canadá, a la vez que seguimos comiendo huevos de gallinas que han pasado toda su vida hacinadas en jaulas o terneros a los que se ha privado de sus madres, de una alimentación adecuada y de libertad para tumbarse con las patas estiradas, se parece a denunciar el aparheid en Sudáfrica mientras pedimos a nuestros vecinos que no vendan sus casas a personas negras."
Decía el filósofo Peter Sloterdijk en otro contexto que los europeos piensan como vegetarianos pero viven como carnívoros.
Se lo comentaba el otro día a un colega:
"Illo, si tú ya eres vegetariano, lo único que te falta es dejar de comer carne."
Inauguro este blog entrevistando a Muten, de Río Muten y los Frescos de Altamira, con ocasión del lanzamiento de su primer álbum Río.
Foto de Ana Carbonero
Para
empezar, háblame un poco de tu relación con la música.
Antecedentes en la familia, primeras influencias, filias, fobias,
abandonos, reencuentros, todo eso.
Para
responder a tu pregunta voy a distinguir entre música en vivo y
música enlatada, desde que recuerdo hasta ahora. El
primer recuerdo catártico que tengo es bailando el Paquito
Chocolatero en la verbena de mi barrio siendo muy pequeño. En
mi familia no ha habido músicos activos, saber música era algo "muy
difícil". Mi abuela cantaba sus coplillas y mi padre trajo un
día a casa un acordeón que sólo salió del trastero para ser
empeñado. Yo empecé activamente con un organillo Casio VL-Tone, a
los 10 años o así, reproduciendo melodías que escuchaba en la
tele. Ya adolescente aprendí a secuenciar con Cubase y un Atari ST.
Y hace ocho años decidí aprender a tocar la guitarra por mi propia
cuenta, me lo debía. Respecto
a la música enlatada vengo de la era de las cintas, los cassettes.
Crecí bajo la influencia de mi hermana, cinco años mayor que yo.
Ella traía música y yo la filtraba según mis gustos. Eran los años
de la movida, aún escucho algunos discos de entonces. Lo primero que
escuché por propia iniciativo fueron los Beach Boys, me ponía GoodVibrations una y otra vez, Heroes and Villains...
En el instituto un buen profesor de música me abrió la puerta la
música clásica al mismo tiempo que yo me iniciaba en el rap. Los
primeros vinilos que compré, sin saber: "De la Soul is Dead"
y "O.G. Original Gangster" de Ice-T, dos grandísimos
discos. Creo que gracias a esa elección me enganché a esta música.
La década de los 90 fui un apasionado del Hip Hop yanki y francés,
todo el día con el walkman puesto. Montamos un grupo: Ingrediente
Gris. En 1997 sacamos una maqueta muy interesante para aquel momento,
"Teatro Mágico". Luego me fui a vivir a Inglaterra y al
aprender inglés mucho del rap que había escuchado me defraudó. No
asistí al auge del hip hop en castellano, estaba un poco cabreado
con la neurosis y el dogma rapero. Lo cierto es que a día de hoy me
gustan algunos temas. Por
supuesto nunca he dejado de escuchar otras músicas. Mis gustos han
sido y serán de lo más dispar. Desde los Beatles, claro, a Jacques
Brel, Caetano Veloso, Spinetta, Rancapino, Héctor Lavoe, Nina
Simone, Leonard Cohen, Los Jaivas, Pata Negra, Shakti... Ante todo
soy un melómano. Estabas
mosqueado con el rap. Dices que debido a la neurosis y al dogma,
¿puedes explicar un poco más eso?
Me
di cuenta de que muchas letras estaban cargadas de machismo,
homofobia, violencia gratuita y otras neurosis con las que no
comulgaba en absoluto, a eso me refiero. Por otra parte el Hip Hop, a
principios de los 90 en España era un movimiento relativamente joven
y marginal. Para pertenecer a él tenías que ser "auténtico".
Por ejemplo, si alguien dejaba de vestir como un rapero quedaba
excluído: "Ya no es rapero". Los raperos de más
antigüedad ostentaban la autoridad para decir qué era rap y qué no
era rap. Para mí todo esto era quedarse estancado en una cuestión
puramente estética. Cualquier tipo de música o expresión artística
puede ser auténtica. Las etiquetas vienen después de la
creación, para quien las necesite, nunca antes.
Sin
embargo, en este primer disco de Río Muten y Los Frescos de
Altamira, el rap está muy presente. ¿Para quién canta Río Muten?
O mejor, ¿cuál es tu receptor ideal?
Canto
rap porque me gusta, lo llevo en las venas. No canto para nadie en
concreto, no tengo un receptor ideal. Gran parte del contenido de
este disco parte de mis diálogos internos, de mis propios
conflictos, así que se puede decir que van dirigidas a mí mismo, en
mi lucha por conocerme. Soy una persona dispuesta a evolucionar y
creo que cualquiera que también lo esté puede sacar provecho de
estas canciones, al verse reflejado o expuesto.
Acostumbrado
como estoy al discurso de la sospecha y a la hipertrofia de la
ironía, me ha llamado la atención en este disco la utilización de
un lenguaje que, a falta de otra fórmula, voy a llamar de la buena
voluntad. Palabras muy puestas entre comillas en los últimos tiempos
como libertad, amor, bondad o conciencia, son recuperadas en tus
canciones. ¿Qué me puedes decir de esto?
No
me gusta el cinismo. Todo se puede poner en tela de juicio pero
pienso que después hay que mojarse y apostar por algo. Yo apuesto
por la buena voluntad, como tú dices. Para mí significa voluntad de
crear, aunque primero haya que destruir, cosa que también hago. Si
te fijas estas "palabrotas": amor, libertad, conciencia,
etc. aparecen en el disco como estados anhelados, son parte de una
búsqueda podríamos llamar mística, no trato de dar ningún
ejemplo.
Esta
voluntad creativa también la entiendo como algo contrario a voluntad
de poder, porque afronto estas cuestiones desde una visión
libertaria. Joseph Beuys ha sido una gran fuente de inspiración para
mí, ya sabes, "La creatividad es la ciencia de la libertad".
Después de todo conflicto prefiero una actitud creativa. Si no,
apaga y vámonos.
Hace más de 40 años Silvio Rodríguez, en Canción en harapos, levantaba el acta
de defunción del arte burgués con pretensiones políticas, ¿estás
de acuerdo con este diagnóstico?¿Puede
tener una canción una función política?
Creo
que una de las funciones del arte es la función política. Aparte de
ser músico he estudiado teatro. Estoy de acuerdo con Richard
Schechner, el primero en usar el término "performance" tal
y como lo entendemos hoy. Para él el teatro tiene varias funciones: educativa, terapéutica, política, entretenimiento, ritual, cohesión de grupos... Se pueden extrapolar estas funciones a todas las artes
escénicas, incluida la música. El problema viene cuando sólo se
otorga preponderancia a una de ellas. Pongamos por ejemplo la función
política: el resultado será arte panfletario, cosa que me cansa.
También puede ser un problema artístico si te olvidas de alguna de
estas funciones, si en tu arte no eres divertido, o no sanas heridas,
o no educas... o no eres político. El público echa algo en
falta. Respecto
a la canción de Silvio para mí no es un acta de defunción del arte
burgués, aunque para él lo sea. Brel se expresó en esos términos
muchos años antes "C'est trop facile quand les guerres sontfinies..." (Grand Jacques). Además, ¿arte burgués? Parece un
oxímoron. Ni burgués ni obrero ni aristocrático ni nada de eso. El
arte es arte o no es, venga de quien venga.
En
el disco no se aborda directamente el tema de la crisis económica,
aunque está presente de forma de implícita. Ahora vives en Córdoba,
donde la situación quizás es más dramática que en otras ciudades
españolas, ¿no te has sentido tentado a escribir la gran canción
de la crisis?
Las
letras de este disco están escritas desde un punto de vista
personal, individual, miran de abajo a arriba. Estoy preparando
canciones más globales, mirando de arriba a abajo. Eso es lo que
hacen los poderosos, mirar hacia abajo, por lo que tengo que tener
cuidado de no tratar de imponer ninguna moral. Sólo quiero "echar
la foto", luego corresponde al individuo elegir sus actos.
Viendo
las imágenes del final de la manifestación de la
marcha de la dignidad del 22 de marzo en Madrid,
muy impactado por ese nivel de violencia, no he podido evitar pensar
en Tu enemigo,
el tema que le dedicas al conflicto personal de un policía
antidisturbios (se agradece que no hayas caído en el lugar común ni
en maniqueísmos baratos).
De
nuevo, lo interesante de Tu enemigo es que afronta un
tema como el de la policía desde el prisma del individuo, del
manifestante, del tío que se mete a antidisturbios. Creo que el tema
es más complicado para simplemente decir "Fuck the police"
o "Cop Killer". En el 68, en Italia, le dieron una buena
tunda a la policía en una ocasión y Pasolini se puso de su lado.
Ellos (los polis) eran hijos de obreros. Los manifestantes eran
pequeños burgueses. Le llovieron muchas críticas, pero yo entiendo
que lo hiciera. Estaba atacando algo más profundo que un uniforme.
Le
dedicas un tema a una borrachera de las malas, Rodrigo
Rodríguez estás borracho.
¿Cuál es tu relación con las drogas en general y con el alcohol en
articular?
Considero
al alcohol el principal enemigo del pueblo, lo tengo clarísimo.
Todos los pueblos indígenas de este planeta están alcoholizados. Yo,
personalmente, aunque no sea abstemio, prefiero elevar la droga a la
categoría de medicina. No entiendo un uso de las sustancias
meramente lúdico. Lo del alcohol y el tabaco es aparte, ni siquiera
puedo decir que sean medicina, por eso no fumo y mido con lupa mi
consumo de alcohol.
Aquí,
entre tú y yo, ¿cuáles son los temas que más te molan del disco?
Cada
uno tiene algo específico que me gusta. "Alquimia" supone
un logro por encajar un flow rapero en un compás ternario, es otra
métrica. "La fórmula mágica" es épica, quijotesca, y me
gusta hacer rap-swing. "¿Que darías a cambio?" es muy
imaginativa, surrealista... De todas podría decir algo, no tengo
favoritas.
Hablando
con Shaker, otro de los Frescos de Altamira (maquetación), coincidimos en que en
el disco había dos contrapuntos bien definidos, uno de ellos es la
introducción del rollo flamenco, sobre todo en De la mala y la
buena leche y el otro la introducción de -glup- mi rollo en Comer carne. ¿Qué opinas?
Estoy
totalmente de acuerdo. Creo que todo arte también debe desconcertar,
dar la nota. Lo he hecho con esas dos canciones (Risas).
Río
es un disco autoeditado que se vende a un precio bastante asequible.
Tu decisión de cubrir gastos antes de liberarlo (antes de subirlo a
la red para facilitar la descarga gratuita o meterlo en Spotify y
otras plataformas similares), ¿responde a una cuestión meramente
económica o hay algo más?
El
motivo es económico, haber publicado el CD es fruto de un trabajo
como otro cualquiera y no quiero que me cueste el dinero. Con eso me
doy por pagado. Aparte de eso veo justo ganar mis honorarios con el
directo.
Hablando
del directo, ¿cómo lo tienes planteado? He oído por ahí que el 30
de abril presentáis el disco con un concierto en La Nave, en
Córdoba.
La
banda al completo somos Estiben Jorge Carmona (batería y percusión),
Manolo Marcos (saxo y flauta), Juanma Domíngez (bajo y contrabajo),
Jose Frías (DJ y programaciones) y un servidor (guitarra y voz). Está
sonando muy bien. Según el sitio vamos más o menos miembros.
También voy a veces yo solo y rapeo con la guitarra, hay que ser
versátil.
¿Con
quién te gustaría hacer una colabo?
¿Te
digo la verdad? Con Mariano Rajoy, en plan Pimpinela (Risas). Aparte
de esto me tomo con calma lo de las colaboraciones, primero es tocar
con la gente y luego grabar. Mucha gente lo hace al revés, llaman
por teléfono a tal o cual artista que admiran y hacen un tema...
Para mí es muy frío. Necesito conocer a la persona. En el siguiente
disco aparecerá Huracanma, un artistazo con quien toco a veces.
¿Qué
canciones has escuchado más últimamente?
Quizá
mi última canción obsesiva fue Touchme I'm going to Sceam part. II, de
My Morning Jacket. Hace poco que descubrí el único disco de GoldenSilvers, lo he escuchado mucho. También A Banda Mais Bonita DaCidade. No había escuchado pop moderno y estos dos grupos me han
convencido por completo. De rap, estoy abriendo orejas con EmoneSkillz y Cuarto Universo, chilenos... Después estoy profundizando en
Bach... Siempre vuelvo a Khachaturian.... Como ves, no estoy a la
última (Risas).
¿Libros?
¿Cine? ¿Series? ¿Videojuegos? De qué géneros culturales te
alimentas con más fruición.
Series
y videojuegos no, por favor. Ya paso más tiempo delante de una
pantalla del que quisiera. Son como la tele, medios analgésicos, no
catárticos. Hace poco me he enganchado a los comics:
Maus, Persépolis, El Corazón Coronado, La Comunidad...
Estoy flipando. No soy mucho de novela, a veces me leo un clásico.
Creo que el último contemporáneo que leí fue Coetzee. Siempre
tengo a mi alrededor libros "teóricos"... Filosofía,
religión, ensayo... En donde vivo hay una interesante biblioteca
relacionada con movimientos sociales y medios rurales. ¿Cine? Mi
película favorita es Ran
de Kurosawa. La última que me encantó fue Al otro lado, de Fatih Akin.
¿Cómo
está siendo la respuesta de la gente en el mes que lleva el disco en
la calle?
Los
músicos especializados me han dado muy buenas críticas. Me han
dicho que es algo nuevo. Noto que le gusta a la gente más melómana
y a los que les importan la letras que escuchan. A los raperos que
conozco les ha encantado pero no sé cómo lo recibirán los raperos
mas dogmáticos. Tengo claro que no es un disco comercial, no es
"easy listening" aunque se pueda bailar.
Para
terminar, si tienes en mente algo de lo que te gustaría hablar...
Ya
que me preguntas de qué quiero hablar te propongo una cosa, será
una condición que ponga a mis entrevistadores a partir de esta
primera entrevista. La condición es la siguiente: En esta entrevista
yo te hago una pregunta a ti. ¿Aceptas?
Claro
Muten:
¿Qué motivos te llevan a hacer esta entrevista? Dicho de otro modo,
¿qué te resulta interesante de este proyecto musical?
Oche:
Como a ti, desde adolescente me interesó el mundo del hip-hop. Pero
llegó un momento en el que el rollito ego-trip y esquizofrénico (de lo
más hardcore a lo más cursi en dos estrofas) me cansó. Me gusta la
poesía y el spoken word. Estoy enganchado a las formas de expresión
lingüística, y la estructura propia del rap da mucho juego en ese
sentido. Llevo años buscando raperos que digan cosas interesantes,
imaginativas, divertidas, que se respeten a sí mismo como creadores,
que compongan canciones que, como dice Saul Williams, en el caso de
que tuviera que rapearlas frente a mi familia, o frente a un público
que respetase, no me provocaran sonrojo. Haberlos haylos, y tú estás
entre esos raperos que merece la pena escuchar.Estedisco me ha
entusiasmado. Mucho.